Hablando de mis pelis favoritas
Alien

Alien vs depredador, una contienda cinematográfica

Iconografías pulsivas y surrealistas

Cuánto valor implícito atesora este film, aunque para muchos sólo sea una simple conmemoración marketinera (por demás fructífera para 20th Century Fox), donde meses antes del estreno, el sitio web oficial del film registró cómo se levantaban apuestas que postulaban al ganador de la presente contienda cinematográfica.

“Alien vs Depredador”, celebración del encuentro de dos íconos del cine de Ciencia Ficción de las décadas pasadas, que desde su huella pretérita habrá de contemplar interesantes consideraciones…

Desde los años 80’, la pantalla abrazó la llegada de unas maduras extravagante ejército de monstruos y asesinos seriales en la pantalla grande, y se debe a que de modo (subjetivo) estos personajes se circunscriben en el mundo del cine como una serie de criaturas amorales que, más allá de posicionarse como los maniqueos villanos de la ficción, se ganaron nuestra empatía y fascinación.

Esta criaturas cinematográficas, por demás extrañas, son figuras porno recreadas a partir de iconografías pulsivas y surrealistas, emergentes de angustiantes manifestaciones psico-patológicas; son, en primera instancia, canalizadas, y más tarde representadas en seres capaces de trascender el propio film que les fue establecido -originalmente- como marco referencial.

Como espectadores y cinéfilos somos incapaces de guardarles encono y distancia a estos distorsionados personajes, porque reconocemos que están inspirados en un semblante muy oscuro de lo profundo de nuestro ser y, por ende, hay un rasgo muy humano perdido en algún lugar de estos memorables personajes.

Alien fue elaborado en base a simetrías constantes definidas en los miedos más primitivos del hombre.
Diseñado a través de una apariencia oscura, ha de compararse con los más profundos temores fundados en la niñez como la oscuridad y otros conexos.
Su aspecto es igualado al terror que aspiran sus escalofriantes características sangrientas, constituidas en intimidantes rasgos reptiles.

Su rasgo principal, una mandíbula extensa y sobrecargada de dientes, parte del principio de la imagen más atemorizante que pueda vislumbrar un hombre. El ser transformado en presa, al decir verdad, esta podría ser la última imagen que registren sus ojos. La imagen de la boca que lo devora y lo desgarra.

Los contextos opresivos, casi calcados de tuberías y desagües que forman las entrañas de las naves espaciales, por donde repta audaz este Alien, son las características que remiten a la sensación opresiva y de marcada claustrofobia.

En cambio, la estética tribal del Depredador es su rasgo preponderante (Dreadlocks, piercing, tatuajes, lanzas), inspirando admiración por sus inigualables dotes de cazador; Depredador se presenta como un personaje de rasgos humanoides, creado por el mago de los FX, Stan Wiston; uno de los principios de este film (“Alien vs Depredador”) hará hincapié en develar lo poco que se sabe de la raza a la que pertenece el personaje…, un fundamento argumental que liga a estos alienígenas cazadores (Depredadores) con los albores de la humanidad.

“Alien vs Depredador” cuenta con la dirección de Paul Anderson, encargado también del guión; este joven director es, a mi entender, un consolidado pilar para el género de la Ciencia Ficción y el Terror de los próximos años.

En sí mismo el cine de Anderson se manifiesta como un cine de equilibrio y cadencias. Por instantes, se le reconoce un abuso del efectivismo de elaboración de momentos cargados de virtuosismo, que poco tiene en común con la continuidad del relato.

En los films de Anderson, la intriga se respalda en uno de los principios básicos del género de terror, desatando una situación en un ambiente cerrado y rodeado de la inmensidad de la nada; pero Anderson se ocupa de que esa misma inmensidad se vea transformada en la más hostil manifestación del terror; casi en entrelíneas las películas de este realizador parecen hablar de una “caja de Pandora” o una forma del mal contenida y olvidada para que la llegada de la curiosidad desate el más terrible de los males.

Anderson alcanza aquí una impronta interesantísima donde conjuga un estilo visual ostentoso pulcro, en el cual la celeridad del tiempo y el espacio pueden incrementarse o disminuir de acuerdo a la necesidad dramática de los hechos, que ha de equilibrarse con recias y salvajes escenas orientadas por pulsiones más que elaboradas por una refinada tendencia gore.
”Alien vs. Predator” funciona a modo de una entrega complementaria en la saga de “Predator”. Pero se concibe, asimismo, como precuela de “Alien”.

La misteriosa aparición de una pirámide en la Región Antártica guarda muchos rasgos en común con las conocidas en las culturas aztecas y egipcias.
Así, un grupo de antropólogos dará inicio a una expedición a esta reliquia que se remonta al amanecer de la humanidad, descubriendo en ella extraños grabados de seres humanos en convivencia con semidioses que le instruyeron la caza y la ingeniería (Predators).

Los arqueólogos hallan dentro de la pirámide las ruinas de un templo que data, incluso, de épocas anteriores a esas culturas. Lo que parece ser un santuario de guerreros, es custodiado por un grupo de jóvenes Depredadores que cumplen con su ritual y tradición de iniciación en la tierra, midiendo fuerzas y destrezas con los humanos, a los cuales verán como una carnada para fomentar el devenir de su antiquísima rivalidad con otra raza de mortíferos alienígenas (aliens).